miércoles, 22 de octubre de 2008

CAPITALISMO NACIONAL


AL PAN, PAN; AL VINO, VINO

Si algo caracterizó, y ahora aún más, al ex gobernador y ex presidente Néstor Kirchner, fue su extremada defensa y protección del “macro-ahorro” que supo acumular. Primero en su provincia, mandando los fondos al exterior cuando peligraban en el país. Y luego en la Nación, generando y fomentando un “macro-ahorro-nacional” (“macana”) o capitalismo nacional.
Podríamos decir que es algo realmente positivo, y que adoptó medidas preventivas como para alabar su conducta. Pero…; a las cosas hay que decirlas por su nombre.
Recordemos que a lo largo de la historia, a medida que aumentaba la generosa producción del campo alentada por los ingleses, que montaron estratégicamente las líneas ferroviarias para llevársela con menor costo, en la Argentina fue generándose, aún con pequeños porcentajes, una burguesía ganadera, otra agrícola y una muy pequeña industrial, a la que no dejaban crecer porque el mayor valor agregado del producto final debía cobrárselo en el exterior. Y encima, el sistema financiero inventado (cuando no) por los inteligentes ingleses, se llevaba su creciente tajada, que cobraban con oro.
Luego éstos transfirieron su invento a los norteamericanos, que a su vez reinventaron otro producto que les deja aún mayores ganancias y cuya industria aceleran más y más (hasta que explote el sistema, como ocurre ahora). Es el VERDE DOLAR, más fácil de vender y hacer circular (incluso con valijas diplomáticas) que los lingotes de oro.
Nosotros tenemos dos buenos ejemplos con ambos productos: Juan Domingo Perón, que aprovechó las necesidades del mundo para cubrirse de lingotes de oro que luego, como por “arte de magia” desaparecieron. Y Kirchner, que comenzó a “abarrotarse” de verdes dólares para “proteger al país de cualquier emergencia financiera internacional”.
También recordemos que en un período comenzaron a aparecer las “macro-empresas” internacionales o multinacionales. Estas compran, venden, se fusionan o asocian para comprar, vender y/o alquilar otras que a su vez compran, venden y producen productos que a su vez…
Y un día despertamos y descubrimos que tales fábricas de galletitas ya no eran de argentinos; como tampoco las citrícolas; o las canteras de oro, plata y cobre; o las fábricas salteñas de tapas para empanadas; o la mitad de la Patagonia; o nuestra productiva y floreciente línea aérea internacional y de cabotaje; o nuestro orgulloso YPF (Yrigoyen, Perón y Frondizi, como decíamos de chicos); o el agua que tomábamos; o la línea telefónica que usamos; o quizás hasta nuestra propia identidad (por la realización de nuestros DNI a cargo de empresas extranjeras); o miles de ejemplos más.
Con buen criterio, hay que reconocerlo, el ex presidente Kirchner, como gobernante de la Nación Argentina, comenzó a enrollar la línea para tratar de recuperar la caña de pescar. De esa forma, lo que se pudiera conseguir en nuestras propias aguas o tierras sería nuestro, y no tendríamos que pagar tantos derechos por productos que nos pertenecen.
Pero… Y aquí viene el pero. Ese buen criterio que debía usar como gobernante para beneficio del pueblo argentino, se lo usó con excelente mentalidad empresaria para generar y fomentar el macro-ahorro-nacional (macana), o capitalismo nacional, junto a otros empresarios y gobernantes asociados, estratégicamente distribuidos en el resto del país.
Fueron generándose macro-negocios “bien argentinos”, financiados por macro-bancos (o bancos-macro) de capitales nacionales que crecieron explosivamente, y de la nada comenzaron a cotizar en la Bolsa de Nueva York. Y con macro-ganancias, como corresponde al sistema empresarial.
Todo “bien argentino”, y con bienes que volvían a ser argentinos… Y de los extranjeros ¡sólo se aceptan turistas que traigan dólares o euros!
Al pan, pan; al vino, vino. Aplausos para el nacimiento y crecimiento del capitalismo nacional. ¿Pero estamos viviendo en la Nación Argentina, o en la gran “empresa nacional”?
Evidentemente en la última, porque tenemos gobernantes que imponen desorbitados impuestos, tasas, retenciones y otras cargas en todo y por todo concepto; y que realizan pequeñas inversiones para inaugurar en las distintas provincias los tendidos de caños, de alumbrado público, pavimento, escuelas y dispensarios con fondos nacionales e internacionales.
Al mismo tiempo, se preocupan más por transferencias de fondos reservados, fincas de soja u otros productos, constructoras, inversiones, inauguraciones de casinos, alabanzas de seudo y falsos informadores, apoyo de dinosaurios gremiales, lamedores de pies a cabeza y otros personajes por el estilo.
¿Existe gestión de Gobierno, nacional y provinciales, o todo es empresarial?
Aplausos por el pago de la deuda externa (aunque sólo con el FMI). Llanto porque se ha licuado desvergonzadamente la deuda interna.
Aplausos por el meteórico incremento de la reserva económica nacional. ¿Pero por qué se emiten tantos bonos, y crece la deuda externa, y sigue la desconfianza de afuera hacia nuestro país, pese a que el mismo Estados Unidos es el mayor deudor del mundo, y el dólar está en un tembladeral?
¿Por qué el ciudadano común argentino tiene comparativamente un costo de vida tan alto y un ingreso tan bajo, debido a que paga un dólar tan alto, cuando en el resto del mundo esa moneda se viene abajo? ¿Para qué me (o nos) sirve semejante “reserva” en el día a día de todos los costosos días?
Más llanto porque la inflación nos devora mientras se difunden datos del costo de vida que están por el suelo, sólo para que el gobierno no pague millonarias sumas por tantos papeles pintados que distribuyó por todo el mundo, con tasas de intereses atadas a esos datos.
Las cosas por su nombre. Todo el mundo sabe que esta gestión de Gobierno, que en realidad es meramente empresarial, mantuvo el dólar tan alto sólo para que los exportadores argentinos puedan cobrar más. Y los gobernantes nacionales, a su vez, puedan retenerles mucho más y de modo creciente, aunque surjan peleas, manifestaciones y cacerolazos.
Y la cereza para el postre: parte de la recaudación es para “abarrotar” la reserva económica nacional; y otra para los “gastos reservados”, o “secretos”, o el “agujero negro” que, con total seguridad, descubrieron y administran ellos. Nada para las provincias, nada para el ciudadano común. “Y para el gran pueblo argentino, salud”.
Todos los impuestos y cargas sociales siguen muy elevados (en EE.UU. el IVA más alto es del 10%, y en algunas partes no existe). Hay muchas más “seudo inversiones”; discrecionales coparticipaciones federales; muchos fondos de uso “secreto” o “reservados”; y tantas cosas extrañas que nadie controla porque no existe un verdadero sistema Representativo, Republicano y Federal ni se aplica el concepto de Justicia. No hacen falta seudo economistas para un análisis y conclusión tan simple.
Mientras tanto, los empresarios gobernantes siguen “TRABAJANDO” por el macro-ahorro-nacional (macana) o capitalismo nacional. Para el sufriente ciudadano común, todo es una verdadera “macana” o garrote con el que le pegan constantemente. Aunque, a decir verdad, el ciudadano y el pueblo argentino se dejan “macanear” (mentir o engañar, para el lunfardo) por los gobernantes empresarios.
(Escrito a fines de 2007; actualizado en abril de 2008).