martes, 21 de abril de 2009

LA INQUILINA


LA NUEVA INQUILINA

 

Cuando la vió, su corazón comenzó a latir enloquecido no tanto por su belleza, sí por el magnetismo y la femineidad que irradiaba. Más que enamoramiento, fue puro deseo animal a primera vista. La siguió, entró al edificio donde él alquilaba un pequeño departamento en el quinto piso, y llegó a entrar justo antes de que cierre el ascensor.

-“¡Hola!”

No obtuvo respuesta, ni siquiera una mirada. Silencio e indiferencia total hasta el quinto piso, donde ella bajó para abrir la puerta de un departamento, justo al lado del suyo. Era la nueva inquilina.

En el resto del día no la volvió a ver. Sólo a empleados de una empresa de mudanzas que descargaron escasos muebles.

Al día siguiente volvió a cruzarse con ella. Sintió que aumentaba su deseo animal, mientras recibía nuevas muestras de una indiferencia total. Todos los días buscaba su encuentro. Siempre intentaba iniciar una conversación. Nunca lograba una mínima reacción.

Así pasó una semana, un mes, un semestre. El insistía con dos y hasta tres intentos diarios, buscando por lo menos una mirada, un roce en el ascensor, una simple palabra. Hasta imaginaba un pequeño accidente que permitiera auxiliarla, abrazarla, darle oxígeno boca a boca, o simplemente tocarla.

Finalmente llegó a conformarse con mirarla y acompañarla en el breve trayecto del ascensor, de subida o de bajada. Su imaginación volaba, según la carga de sus instintos sexuales en ese momento, con escenas de besos, caricias, abrazos, relaciones ardientes y entregas totales.

El tiempo pasaba. Nunca recibió ni una mirada. Aunque él ya se conformaba.

Una noche calurosa salieron al mismo tiempo de sus departamentos y subieron juntos en el ascensor. La notó un poco cambiada, con peinado distinto, cierto brillo en su mirada… ¡¡¡Aleluya, descubrió su primera mirada, y también recibió el primer saludo!!!

Comenzó a acelerarse su pulso. Su sexo se marcaba en el pantalón. Con dedo tembloroso tocó el botón de descenso del ascensor. Puerta cerrada. Engranajes en movimiento. Cuarto piso. Mitad del tercero. Corte de energía eléctrica. Encierro. Oscuridad total. Miedo inicial. Manos que se extienden. Abrazos que protegen. Cabezas que se acercan. Alientos que se confunden. Pieles que se rozan. Corriente corpórea que se entrecruza. Beso casual. Instinto animal. Deseo urgente. Relaciones frenéticas. Sexo candente. Energía eléctrica que sigue cortada. Clímax. Orgasmo dual. Relax final. Vestimentas que se acomodan. Energía eléctrica que vuelve. Ascensor que sigue su descenso. Planta baja. Despedida en la vereda.

-“Fue un placer conocerte. Espero verte mañana. Por favor, cuando la veas no le comentes nada a mi hermana gemela”…

(Escrito "de un tirón" para agradecer la invitación a "su hogar" de "la inkilina", en su blog “El Atico” http://skyscraper2.blogspot.com/. Gracias y besos mil).

5 comentarios:

Alejandro Kreiner dijo...

Por un momento pensé que era el relato de una película... me gustó el final.

Saludos.

editor dijo...

Te invito a leer el principio de mi novela "La higuera y el apocalypsis" publicado en el blog, en octubre o noviembre del año pasado. También en un knol, que puedes abrir en la barra lateral izquierda. Creo que puede adaptarse como libreto de una película. Agradezco tu comentario. Un gran abrazo.

Tino Prieto dijo...

Relato interesante y curioso final, que deja la puerta abierta...
Te deseo lo mejor... y hasta una próxima visita.

editor dijo...

Gracias Tino por tu visita.
Te mando un gran abrazo.

Silvia Beatriz dijo...

Interesante y sensual. Muy bueno y ... después ¿ Qué pasó?

Saludos!!!