viernes, 10 de julio de 2009

MUÑECA DE CERA


CONVERSACIONES

CON LAS PALOMAS

El fiscal de Instrucción de turno no salía de su asombro.

Era domingo a la mañana y la policía lo había llamado por un “simple” caso de suicidio. Una mujer de unos 50 años se había arrojado desde la terraza de un edificio céntrico, cayó sobre rejas de hierro de punta a las que dobló, y quedó con el cuerpo casi destrozado en el patio abierto de un departamento del primer piso.

Estaba acostumbrado a ese tipo de escenas. Y a muchas peores. Incluso se había preparado mentalmente con la idea de cumplir la función oficial y volver a su casa a seguir disfrutando un fin de semana muy tranquilo. Rogaba que no ocurriera nada importante durante el resto de la jornada.

Pero lo que presenció en el lugar, por algún extraño motivo le impactó fuertemente y lo desequilibró emocionalmente. No por lo que veía, sino por lo que NO VEIA en ningún lado.

El cuerpo estaba doblado en distintas partes por el golpe contra los hierros, con músculos de las piernas rasgados y mostrando algunos huesos. Aparecía tan blanco, que su primera impresión fue que se trataba en realidad de una muñeca de cera.

Automáticamente comenzó a buscar lo que teóricamente debía aparecer de inmediato, como pinceladas de color rojo…

PERO EN TODO EL LUGAR NO HABIA NI UNA GOTA DE SANGRE…

II

Mientras los peritos y el médico de la policía cumplían sus tareas, el funcionario judicial quedó estático en un costado.

Pese a los años de experiencia y con casos criminales complicados e impactantes que logró resolver, ahora la lógica lo había abandonado. Su estructura racional estaba completamente desarmada.

Cuando tuvo una mínima reacción pensó en preguntarle al médico por esa extraña circunstancia. Sus conocimientos no llegaban a desentrañar misterios de ese tipo.

III

Un policía apareció entonces con una anciana vecina, quien dijo haber visto todo lo ocurrido.

-Mire señor, yo vivo en el edificio de la par. Estaba junto a la ventana y casi se me cae el alma al suelo cuando la vi a la pobre Rosarito que se tiró de la terraza. Somos amigas desde hace años y ella siempre me contaba sus problemas. Con decirle que sufría junto con ella las grandes penas que tenía. La pobre estaba muy enferma. Se le murió el marido hace tiempo, y dos hijos ya grandes prácticamente la abandonaron. Eso sí, son de familia con mucha plata y nunca pasaron necesidades materiales, pero lo que más necesitaba ella era afecto y compañía. Se sentía tan mal que enfermó de la cabeza y hablaba sola, aunque ella me comentaba que conversaba con las palomas y que éstas la querían llevar para acompañarla. Tenía tratamiento psiquiátrico y tomaba muchísimos medicamentos. Todos los días iba al sanatorio para que le pongan suero, y varias veces le hicieron transfusión de sangre porque la pobre vivía anémica. Imagine usted si habrá comido en los últimos tiempos, sola en el departamento aunque con la heladera llena de cosas que le dejaban los hijos cuando aparecían por dos minutos a la semana. Pero la verdad, y disculpe que sea tan sincera porque lo digo como amiga de Rosarito y confidente de sus penas, la angustia que sentí cuando la veía caer se me fue. Es que de inmediato me di cuenta de que todo lo que me contaba era cierto, porque cuando terminó de caer en el patio salió volando una paloma y enseguida me di cuenta de que era ella. Y eso que en esta zona no hay palomas. Ahora me imagino que por fin podrá volar y tener compañía, ya que en este mundo era otra desamparada más. Lo único que lamento es que ……….

IV

Después que se fue la vecina y testigo directa de la muerte de su amiga, el médico de policía ensayó una explicación a la falta de sangre en el lugar: “La mujer estaba enferma, anémica, con escasos glóbulos rojos, consumía muchos medicamentos, durante la caída los vasos sanguíneos se comprimen y la poca sangre queda en el hígado u otros órganos, …”.

Luego que el funcionario judicial acomodó esos primeros argumentos en su mente comenzó a sentirse más tranquilo. Ya había algo de lógica en el “común y simple” caso de suicidio, y también en el escenario de los hechos, donde faltaba un elemento clave como es la sangre de una persona.

Se acordó de la vecina amiga de la víctima, y pensó que la locura podía ser contagiosa: “…cuando terminó de caer en el patio salió volando una paloma y enseguida me di cuenta de que era ella”. Eso si le resultaba absurdo y fuera de toda lógica. Otra pobre mujer que quizás arrastra sus propios dramas personales y familiares…

V

El funcionario judicial terminó de acomodar unos documentos para retirarse del lugar, cuando el viento depositó suavemente en su carpeta una pluma de paloma impregnada con una gota grande y bien roja de sangre…

LuisMena

(Relato ficción basado en un hecho real. Parte de mi próximo y primer libro de relatos “Reportaje al Diablo”, para lo cual ruego la colaboración de alguna editorial. Ilustración tomada a préstamo a través de mi comunidad Google, del sitio: http://elmundodesinuhe.blogspot.com/ )

6 comentarios:

Silvia Beatriz dijo...

Luis ¡¡excelente!!

Besos!!!

victorysilcana dijo...

Alaaaaaa....ahora nos dejas intrigados a todos.
Bueno, pues nada, tendremos que esperar el final de la historia, hasta que edites tu libro de relatos "Reportaje al diablo" ¿no?.

Me encantan tus relatos.
Aunque no te haya comentado, sabes que te sigo.
Saluditos de España.

editor dijo...

Gracias Silvia. Tu blog "Austral Obras Maestras" ya tiene mi voto, y lo sigo desde el principio.
Besos y abrazos mil.

editor dijo...

Muchas gracias victorysilcana. Voy a dedicarte un ejemplar de mi "Reportaje al Diablo" y te lo entrego personalmente cuando vaya por esos pagos. Será una gran sorpresa por las cosas que me comentó "el entrevistado".
Besos y abrazos mil.

Luchete dijo...

Toc toc...me he quedado maravillado con lospost de este log,es sencillamente fantástico...

Volveré a pasarme por aquí... un abrazo, gracias por visitar el mío!

neonguy528 dijo...

Very nice blog. Excellent. All the best.