sábado, 5 de septiembre de 2009

NIETZSCHE


"LA MISERABLE LOCUACIDAD POLITICA

Y EL EGOISMO DE LOS PUEBLOS

QUE LA EPOCA DESARROLLA"

“Hay que estar acostumbrado a vivir en las montañas, y ver a nuestros pies la miserable locuacidad política y el egoísmo de los pueblos que la época desarrolla”. (Fragmento del prólogo de “El anticristo”: “Inversión de todos los valores”, de Friedrich Nietzsche).

“¿Qué es lo bueno? Todo lo que eleva en el hombre el sentimiento de poder, la voluntad de poder, el poder mismo. ¿Qué es lo malo? Todo lo que proviene de la debilidad. ¿Qué es la felicidad? El sentimiento de lo que acrece el poder; el sentimiento de haber superado una resistencia. No contento, sino mayor poderío; no paz en general, sino guerra; no virtud, sino habilidad (virtud en el estilo del Renacimiento, virtud libre de moralina). Los débiles y los fracasados deben perecer; ésta es la primera proposición de nuestro amor a los hombres. Y hay que ayudarlos a perecer. ¿Qué es lo más perjudicial que cualquier vicio? La acción compasiva hacia todos los fracasados y los débiles: el cristianismo”.

Pobre Nietzsche

Pobre. Semejante confusión y mezcolanza de ideas y conceptos que lo llevaron a la locura. Conceptos extraordinarios, desvarío de ideas, que contagiaron a los dementes del nazismo sin que correspondan a las mismas ideas.

Equivocada obsesión compulsiva contra el “cristianismo”, cuando quizás pretendía desvirtuar las falsas mascaradas del catolicismo y de las religiones en general.

Exaltación errónea del “poder” del hombre, cuando lo único que realmente puede hacer muy bien el hombre es destruirse a sí mismo y a la Naturaleza que le da su razón de ser.

Desprecio hacia los débiles y fracasados, cuando son los que configuran la necesaria dualidad para el equilibrio existencial, ya que un mundo sólo de fuertes y poderosos no puede existir nunca.

El “futuro”

“Este libro está hecho para muy pocos lectores. Puede que no viva aún ninguno de ellos. Esos podrán ser los que comprendan mi Zaratustra; ¿acaso tengo yo derecho a confundirme con aquellos a quienes hoy se presta atención? Lo que a mí me pertenece es el pasado mañana…”.

Es evidente que Nietzsche marcó muy fuerte una época. Pero en el “pasado”. No existe un futuro para él. Ni para nadie.

Todos vivimos un “presente” en el hoy. Y cada hoy es una dimensión nueva, compuesta de tiempos y espacios diversos. En eso consiste precisamente la “Vida Eterna”, que la posee quien puede controlar los distintos tiempos y espacios, entre ellos, y principalmente, Dios.

El Poder

Y aquí si le encuentro la razón a Nietzsche cuando habla de la miserable locuacidad política y el egoísmo de los pueblos “que la época desarrolla”, porque estuvieron y están todos obsesionados en la búsqueda del poder de hoy.

Pobres de ellos, y más aún de nosotros que “hoy” tenemos que soportarlos, como otros lo hicieron en la prehistoria, la historia antigua, moderna y más reciente.

¿De qué les sirvió y sirve el poder a los miserables y locuaces políticos de todos los tiempos, incluido el mismo Hitler y su banda delictiva que usó y desvirtuó las palabras de Nietzsche?

Actualmente ya no existen miles de poderosos que “la época desarrolló” en el pasado. “Hoy” hay otros, igualmente obsesionados por el poder, con la misma y miserable locuacidad política, e inmersos también en el egoísmo de pueblos que la época desarrolla.

¡Qué absurdo e inútil todo, verdad?

¿Para qué sirve la existencia?

¿Nos favorece el raciocinio, o su mal desarrollo será la causa de que los miserables y locuaces políticos generen el egoísmo de los pueblos y nos arruinen la existencia?

Lo único seguro es que nadie tiene el Poder Total; y los que “hoy” lo tienen viven en su propia y limitada dimensión, afectan a los demás y a la Naturaleza, y no vislumbran los diversos tiempos y espacios. Para qué hablar de la Vida Eterna…

(Acepto críticas despiadadas).


5 comentarios:

Andrea dijo...

Inútil, absurdo, vano. Por eso creo en la individualidad a muerte, en conducir y enriquecer tu propia vida como mejor te parezca. Las ideas colectivas son nocivas. Puedes obtener el poder de mil maneras, pero nunca será total y desde luego ¿hasta que punto confiar en los poderosos?, si son tan humanos como cualquier hijo de vecino. No, creo que la vida 'hoy' pasa por cuidarte tu y cuidar a los tuyos, intentando recorrer el camino con algo de cordura y equilibrio, para poder llegar al final en paz. Una entrada que lleva a la reflexión. Un abrazo.

editor dijo...

Besos y abrazos mil.

J. Marcos B. dijo...

Nietzsche ve el poder como un fuerte afrodisíaco...es un punto de vista...

Pero personalmente, me parece una terrible enfermedad del espíritu humano que de estar apasionado en dominar a otros.
Ayudar, apoyar, amar, enseñar, SI, pero dominar, no.

Antonio Gala dijo algo interesante: "Al poder le ocurre como al nogal, no deja crecer nada bajo su sombra".

Tiene un cierto poder aquel en que la masa cree, dijo Raupach. También se entiende que a much@s les interesan por miedo o vagos, que otr@s se ocupen de dominarlos bajo un especie de protección X, Y, Z.

Personalmente pienso que si tod@s fuésemos responsables al 100% de nuestros actos, si buscaríamos la verdadera paz en nosotros mismos y supiéramos educar en ese sentido con mucho amor a nuestros hijos, todo seria mucho mas sencillo...y hubiera PAZ en el mundo. Pero no...a la gente le encanta competir, tener mas "cosas" inútiles e incluso endeudarse como idiotas para demostrar al vecino que El es mas fuerte, mas rico, mas no se que..., corren como tarados en busca de una felicidad que piensan poder comprar allí fuera...y encima, no paran de quejarse aún teniendo todas las comodidades...corren y corren sin saborear nada en busca de vanidades absurdas e inútiles.

En fin amigo, ya sabes todo esto.

Un abrazo zen y hasta pronto !!!

editor dijo...

Un abrazo de corazón...

code veronica dijo...

todo es infierno y oscuridad ......

y la luz es un mero anhelo