jueves, 7 de enero de 2010

EFECTO TANGO (4)



LA HIGUERA Y EL APOCALYPSIS


(4ª entrega)

XL

Ya estaba a comienzos de diciembre y se cumplirían los tres meses para el vencimiento del permiso de entrada a Estados Unidos sin necesidad de visa. Sin informarse oficialmente se anticipó que por la grave crisis económica, política y social en la Argentina, se anularía el convenio especial que EE.UU. realizó con algunos países, y en poco tiempo comenzaría a exigir la visa, que ya era restringida y excepcionalmente otorgada. De todos modos inicié los trámites para conseguirla. En unos días tendría que viajar a España o regresar a mi país.

De las conversaciones con mis padres, aunque no lo expresaban totalmente, percibía gran preocupación. En los primeros días de diciembre me comentó mi madre como de casualidad, para no preocuparme demasiado, que el máximo directivo de la multinacional donde trabajaba mi padre había sido trasladado definitivamente a México y no se designaría reemplazante. Que las versiones que comenzaron a circular eran confusas, y suspendieron temporalmente algunas inversiones. Que las operaciones comerciales más importantes se realizaban vía Chile y Brasil. Aunque no lo mencionó, yo ya sabía que las transacciones financieras seguramente se hacían a través de Uruguay, ya que siempre sirvió este país hermano, por su extraordinaria garantía jurídico-económica, para asegurar o triangular depósitos y transferencias de capitales chicos, medianos y grandes.

Me dijo también que por pedido de mi padre abriera una cuenta en alguna sucursal del Citibank, para realizar pequeñas transferencias de ahorros. Yo ya tenía una del Washington Mutual, que era lo más práctico para el uso temporal que le daría, y aunque me entregaron una caja de chequeras sólo usaba la tarjeta de débito.



XLI

La situación económica, política y social en la Argentina era cada día peor. Nunca en la historia se había vivido una crisis tan profunda. Por lo menos de lo que yo había estudiado y alcancé a leer. Y lo peor es que la crisis más grave era moral y ética. La corrupción sobrepasó todo límite. La delincuencia se había propagado. Los secuestros express estaban a la orden del día. La “mano de obra desocupada” (policías y militares expulsados de sus fuerzas por irregularidades) volvió a la actividad.

El poder de los mafiosos continuó después del gobierno de Menem, y cubría como una costra purulenta y engusanada desde la cúpula hasta los cimientos de los tres supuestos estamentos del sistema representativo, republicano y federal, que en la práctica no existía. La democracia resultaba un mito, o en realidad una burla. Los mafiosos de los tres poderes hacían lo que querían, y bailaban, reían a carcajadas y hacían piruetas obscenas con los bastones de mando que les delegaron con sus votos cada uno de los ciudadanos, confiados éstos en que ellos eran los “patrones” y serían protegidos por sus “empleados” gobernantes.

La pobreza, el desempleo, el hambre y la desnutrición causaban estragos en amplios sectores de la población, especialmente del interior del país, y aún más en el norte. Los saqueos de supermercados, almacenes y depósitos eran reiterados. Los campesinos que antes cuidaban pequeñas huertas y corrales para complementar sus comidas, se acostumbraron a manejarse con sistemas financieros, compra y venta directa, paridad peso dólar, y olvidaron la cultura y la practicidad de la economía hogareña. A esto se sumaba que ya no eran pesos los que manejaban, sino bonos o papeles pintados por los distintos gobiernos provinciales.

Después me enteré que los niños y ancianos morían con la piel pegada a sus huesos descalcificados, y sus vientres hinchados y engusanados. Las mujeres comenzaban a dar a luz niños desfallecientes y con miles de neuronas menos, aunque la educación que recibirían después tampoco les serviría. La salud era administrada “al paso” porque los centros hospitalarios y asistenciales estaban colmados, no tenían infraestructura adecuada, ni instrumentales, ni medicamentos, ni profesionales, ni personal. Los pacientes se transformaron en “enfermos o moribundos ambulatorios”.

La extraordinaria deuda externa resultaba impagable y prácticamente se entró en cesación de pagos. Originalmente fue contraída por el sector privado, y desde los gobiernos militares la incrementaron y transformaron en oficial y a cargo del Estado, o más bien “del pueblo de la Nación Argentina”. El país, por su forma geográfica quedó como una “costeleta a Cavallo” calcinada debido al ministro de Economía autor del plan de endeudamiento oficial, quien comenzó a regalar el patrimonio nacional y a reaparecer con otros gobernantes vendedores y rematadores (el “bife a caballo” es un plato tradicional de carne vacuna con dos huevos fritos encima y guarnición). La deuda interna, aún mayor y que nunca se pagaba, periódicamente se “licuaba” con algún artificio supuestamente legal, por lo que tantos argentinos que se deslomaron trabajando y ahorrando muchas veces de a centavos, quedaban con las manos vacías.



XLII

Dos días después de hablar con mi madre la llamé nuevamente. Me confirmó algo que ya imaginaba: cerraron definitivamente la sucursal de la multinacional en el país y todos los empleados quedaron en la calle, incluido mi padre. Aunque por la antigüedad le encargaron a él los trámites de liquidación de bienes y activos, y tenía que comunicarse periódicamente con el ex jefe en México. Me pidió que no lo llamara por ahora porque estaba muy nervioso y con bajones depresivos.

-¡Ma, viajo ya de vuelta!

-No, hijo. Justamente hablé con tu padre y me dijo que convenía que te quedes para que le ayudes con la nueva e ingrata tarea. Necesita que manejes allí algunas operaciones financieras, y también que viajes a México para realizar trámites de la empresa y consultar con el ex jefe. En realidad es más útil tu presencia allí, aunque se te corten las vacaciones.

-Está bien, ma. Ya tengo abierta la cuenta del Citi. Cuando necesite algo que me avise. Decile que no se preocupe porque va a descubrir que soy un excelente “operador”. Me transformaré en un “abogado del diablo” del “infierno financiero”. Van a ser todos unos títeres en mis manos y papá no necesitará trabajar más.

-Me alegra tu optimismo, pero no exageres tanto. De todos modos teníamos previsto tomar vacaciones, aunque ahora sean forzadas, y visitar a los parientes de España. En una de esas nos encontramos allá después de esta tormenta.

-OK, ma. Ya me estoy preparando mentalmente para mi nueva función. Los quiero mucho. Cuidalo a pa. Que no se desinfle porque yo le cubriré siempre las espaldas. A Flor le mando un abrazo de oso y un beso de sopapa. Besotes babosos para vos, jajajajajajaja… Chau…



XLIII

-Hola?

-Hola Juan.

-¡Pa, qué sorpresa, cómo…

-Escuchá con atención, Juan. Dejame hablar y no interrumpas hasta que termine…

-¡¡¡???

-Intentaron secuestrar a Flor. Había ido al cumpleaños de una compañera de colegio hoy al mediodía. Tu madre tuvo un extraño presentimiento y la buscó a la tarde. Resultó una desgracia con suerte porque advirtió a tiempo cuando la querían subir a un vehículo y la abrazó con desesperación. Las arrastraron varios metros por el pavimento a las dos, hasta que tuvieron que soltarlas para escapar porque otros padres comenzaron a subir en sus autos para perseguir a los secuestradores. Ahora están internadas en un sanatorio con calmantes porque sufrieron crisis nerviosas y tienen muchos golpes, lastimaduras y creen que algunas fracturas. Después te comento más. Quiero pedirte ahora más que nunca que te quedes y no intentes asomar ni un pelo por aquí, porque todos corremos peligro, pese a que contraté seguridad. Ya tomé la decisión de que nos vamos del país, porque no quiero seguir perdiendo lo que más quiero. Necesito que me ayudes hasta que liquide todas las cuentas y bienes. Espero que en febrero podamos irnos. No te preocupes por mamá y Flor que las cuido yo y van a estar bien. Hablame mañana temprano. Recordá siempre que te queremos mucho. Chau, hasta mañana. Cuidate Juan, que te necesitamos con nosotros…

-¡¡¡!!!