Alguien me regaló flores.
Una mujer de suma belleza,
de ojos perturbadores
y sonrisa cautivante...
Me tomó tan de sorpresa
que enrojecí de vergüenza,
no se si por machismo
o por falsa apariencia.
Eran pétalos tan rojos,
como teñidos de sangre.
Mis latidos aceleraron.
Mi corazón desbordaba
con ritmos tan alterados
que semejaban un infarto.
Al recibir las flores,
una de las puntas
me causó una herida
de la que brotó sangre.
Sus labios la sorbieron.
¡Se apoderó de mi alma!
Alguien me regaló flores.
Una mujer de suma belleza,
de ojos perturbadores
y sonrisa cautivante...







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