lunes, 11 de febrero de 2019

JOSE DE SAN MARTIN, "AGENTE 007" DE MASONES Y CORONA BRITANICA?


"La verdad os hará libres..."




A la historia la escriben los ganadores
Se dice que la historia la escriben los ganadores, aunque los sucesos reales sean completamente distintos. Es lo que ocurrió desde antes de los años 1800 en el actual territorio argentino y muy especialmente en Tucumán y el norte, según relatos que nos hicieron estudiar.
Por la técnica de investigación periodística de “atar cabos sueltos” obtuve datos de que la historia real es muy distinta a la que nos contaron, y que los “Próceres de la Patria” no serían tales. También que los pobladores de la región del Tucumán sí fueron los verdaderos protagonistas y artífices no reconocidos de la actual “Patria Argentina”.
Por tal motivo considero que urge una revisión histórica profunda para reivindicar a los auténticos próceres, muy especialmente al tucumano Don Bernabé Aráoz y a Don Manuel Belgrano, y a la región del Tucumán como verdadero “Faro de la Argentinidad”.
Porque “La Verdad os hará libres” (Jesús).

Sucesos reveladores
La historia real tiene conexiones y sorpresas que dejan muchos “cabos sueltos”, y que por cuestión de principios corresponde aclarar, aunque hubiera pasado mucho tiempo entre unos y otros.
Un suceso revelador tiene que ver con la verdadera y hasta hace pocos años oculta historia del General José de San Martín, y su íntima relación con la masonería y la corona británica, que marcaron su accionar militar y personal en territorio español, inglés y sudamericano.
Lo que sabemos de la “historia oficial”, contada incluso por Bartolomé Mitre en su libro “Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana”, es que fue un hombre de honor y gloria con destacada actuación en las gestas libertadoras. Hasta que se descubrieron en Escocia unos documentos titulados: "Plan para capturar Buenos Aires y Chile y luego emancipar Perú y Quito".
“En 1981, mientras realizaba una investigación en archivos escoceses, tuve ocasión de descubrirlos”, destacó el escritor e historiador Rodolfo Terragno para referirse a los documentos históricos originales de incalculable valor con los que escribió el libro “Maitland & San Martín”.
Una referencia del libro destaca: “Un militar escocés, Thomas Maitland, había concebido el plan en Londres, a principios de 1800. Nadie sabe de su existencia. Durante 184 años el Plan Maitland permaneció oculto en archivos británicos. Cuando Rodolfo Terragno lo descubrió, se produjo un giro en la historia de San Martín. Ningún hallazgo la había modificado antes de tal manera. El plan, presentado por Sir Thomas Maitland en 1800 al primer ministro británico William Pitt, preveía tomar Buenos Aires y luego, desde Mendoza, cruzar los Andes para 'liberar' a Chile y seguir en barco para hacer lo mismo con Perú”.
Según dos notas de Rolando Hanglin en el diario La Nación en 2012, luego del descubrimiento de Terragno apareció el libro “San Martín y la Tercera Invasión Inglesa" de Juan Bautista Sejean (1997, Editorial Biblos); y la obra del abogado santiagueño Antonio Calabrese con su título “José de San Martín... ¿Un agente inglés?”. Ambos hacen referencia a la supuesta “pertenencia” y “obediencia” de San Martín a la masonería y la corona británica:


Para una verdadera y profunda revisión histórica es necesario destacar algunas fechas que considero importantes en la “presunta” historia universal:
1717: Se inicia la masonería británica, cuyos miembros responden directamente a la corona.
1776: Independencia de los Estados Unidos. Fue el peor golpe para los ingleses porque perdieron los beneficios de la servidumbre política, económica y financiera que impusieron a las colonias del norte de América. A partir de entonces comienzan a trazar planes para suplir esa pérdida con la invasión y conquista de los territorios del sur de América a través de tres frentes: Venezuela, el puerto de Buenos Aires y de Chile.
1783, 1790, 1796 y 1804: Algunas tentativas inglesas de entrar con enviados, comerciantes y espías por Venezuela con apoyo del masón Francisco de Miranda, además de Buenos Aires y Valparaíso, para llegar a las riquezas de Perú.
1789: La Revolución Francesa, conflicto social y político que convulsionó al sistema monárquico y agitó nuevas ideas en Europa y también en los territorios de América.
1794: Manuel Belgrano, ya recibido en España como Bachiller en Leyes con orientación en Economía Política, se empapa de los ideales de la Revolución Francesa. Es designado Secretario del Consulado de Comercio de Buenos Aires, y regresa poco tiempo después a territorio sudamericano para hacerse cargo de la oficina.
1799: Golpe de Estado en Francia de Napoleón Bonaparte, quien inicia un movimiento con efectos y consecuencias directas en Europa y los territorios de Sudamérica.
1799 - 1800: Elaboración del plan Maitland, cuyos documentos originales fueron encontrados en Escocia por Rodolfo Terragno en 1981. Esto marca una verdadera bisagra en la historia real que permitirá descubrir la VERDAD sobre nuestros antecedentes de liberación e independencia.
1800 a 1806: Por cuestiones internas entre funcionarios británicos el plan Maitland no se había considerado en dos o tres años. Incluso uno de ellos proponía como más viable la entrada por Venezuela para llegar al Alto Perú, que era el objetivo final por las riquezas de sus minas, y ya contaban con el apoyo de Miranda. El problema es que los ingleses estaban más acostumbrados a las incursiones, invasiones y ataques por vías marítimas que terrestres, y al igual que España, Francia y también en las Américas, impusieron las “Patentes de Corso” o de piratería en todos los mares como el negocio más rentable. Mientras tanto continuaron los viajes de distintas naves inglesas con representantes, comerciantes y espías a los puertos de Buenos Aires, Chile y del mismo Perú.
1805: Tropas francoespañolas fueron derrotadas en Trafalgar por los ingleses, quienes fortalecieron sus intereses en las colonias españolas, que se transformaron en el botín ansiado para sus arcas.
1806: Primera invasión inglesa al mando de William Beresford, quien conquista el puerto de Buenos Aires por casi dos meses. Belgrano, quien seguía a cargo del Consulado español sin que tuviera el menor conocimiento de combates y luchas, había sido encomendado para armar milicias de defensa a las que restó importancia, por lo que tuvo que escapar a la carrera de los ingleses. Cuando Beresford ordenó juramento de obediencia que todos cumplieron, Belgrano desapareció sin prestarla. En ese tiempo Beresford saqueó todas las riquezas provenientes de las minas del Virreynato y las envió a Londres, donde fueron paseadas en seis carros repletos ante la algarabía y festejo de los ingleses. Un gran botín de los saqueos que habían planificado, exhibidos en carros triunfales para espectáculo de los plebeyos, orgullo de los masones y beneficio de la corona. Después de caer Beresford, el resto del ejército inglés siguió ocupando Montevideo a la espera de refuerzos para una segunda invasión.
1807: Segunda invasión inglesa al mando de John Whitelocke, que fue vencido por las milicias ya organizadas y el pueblo de Buenos Aires, y liberado con la condición de abandonar también Montevideo. Por este motivo Whitelocke fue degradado. Por su parte, herido en su orgullo por lo que le ocurrió en la primera invasión, Belgrano se había preparado con sus milicias para enfrentar a los ingleses, lo que puede considerarse el inicio de su carrera militar.
1808 - 1813: Napoleón Bonaparte traiciona el compromiso que tenía con España, ocupa su territorio y designa a su hermano José como rey, mientras detienen al heredero de la corona, Fernando VII. España hace alianza con Inglaterra y se integran sus ejércitos. A partir de entonces, los ingleses optan por cambiar políticas y planes de invasión de Sudamérica por los de ocupación progresiva y pacífica de territorios, funciones, ocupaciones e influencias, además de generar divisiones internas para resolver y reinar.
1809 - 1811: Mientras se luchaba contra Napoleón, un joven oficial del ejército español recién ascendido a teniente coronel, José de San Martín, hizo amistad con James Duff, un noble y adinerado escocés que lo introdujo en las logias secretas masónicas que conspiraban para conseguir la independencia de América del Sur, pero que en realidad buscaban su dominio. El hermano menor de Duff había participado en una de las invasiones inglesas. En 1810 muere el padre de James Duff y éste se transforma en conde de Fife, gobernador y luego presidente de la Gran Logia de Escocia. San Martín y varios oficiales viajan a Londres para reunirse con él y otros americanos. En octubre se creó en esa ciudad la denominada “Logia Caballeros Racionales N°7”. Entre sus miembros se encontraban Alvear, San Martín, Zapiola, Mier, Villaurrutia y Chilavert. Luego, en mayo de 1811 en la batalla de La Albuera, y más tarde en Badajoz, San Martín combatió a las órdenes del general inglés William Beresford, nada más y nada menos que el comandante de la primera invasión inglesa a Montevideo y Buenos Aires.
“El 6 de septiembre de 1811, San Martín renunció a su carrera militar en España y solicitó a su jefe un pasaporte para viajar a Londres. Éste se lo concedió junto con cartas de recomendación, entre ellas una para (James Duff) Lord Macduff, y partió el 14 de septiembre de ese año para vivir en el número 23 de la calle Park Road en el distrito de Westminster. Allí se encontró con Carlos María de Alvear, José Matías Zapiola, Andrés Bello y Tomás Guido, entre otros. Según algunos historiadores, aquellos formaban parte de la Gran Reunión Americana, sociedad de presuntas filiaciones masónicas fundada por Francisco de Miranda, quién junto a Simón Bolívar ya luchaba en América por la independencia de Venezuela. Es posible que, ya dentro de la hermandad, se haya relacionado con políticos británicos que le hicieron conocer el Plan de Maitland, una estrategia para que América se liberara de España”. Fuente:
https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_de_San_Mart%C3%ADn
1810: Diversas naves inglesas llegaban al puerto de Buenos Aires con noticias sobre Napoleón y las luchas en territorio español mientras Fernando VII estaba separado del trono. También llegaban los enviados especiales masones, comerciantes y espías ingleses que se integraban a la sociedad y alentaban las discusiones sobre la pertenencia o no de los territorios sudamericanos a una corona española decapitada. A su vez, convencían a los notables que tenían dudas a buscar la emancipación de un poder que no existía. Se hacían reuniones en las casas de algunos de ellos, en “jabonerías”, en lo de Mariquita Sánchez de Thompson considerada gran patriota y que siempre demostró simpatía hacia los ingleses, todos aleccionados por quienes hoy serían considerados verdaderos “piqueteros”, como French y Beruti.
Hasta Belgrano, quien gozaba de gran nivel social y económico, cansado del rechazo de comerciantes y autoridades españolas a la mayoría de sus proyectos, renunció al Consulado y se sumó a los grupos supuestamente “revolucionarios” (Un detalle llamativo es que aunque se menciona a Belgrano en la lista de masones americanos, por lo general su conducta no estuvo muy asociada a las actividades de éstos).
Así se llegó al 25 de Mayo de 1810. Fecha que por las circunstancias e influencias británicas muy bien podría considerarse como la “Tercera Invasión Inglesa”.
1811: Los ingleses y los miembros de la “masonería americana” que ya conocían los resultados de la “Revolución de Mayo” siguieron organizándose en Londres. Hacia fines del año el presidente de la gran masonería escocesa James Duff o conde de Fife decidió financiar el viaje de su gran amigo San Martín y otros a Buenos Aires, en la recordada fragata inglesa “George Canning”. Ya era más que evidente que constituía una “misión oficial”, a la que ningún historiador le dio la importancia que adquiere ahora al conocerse el Plan Maitland.
1812: El 19 de enero llega la fragata inglesa “George Canning” al puerto de Buenos Aires con San Martín y sus compañeros o colegas masones, y se ponen en contacto con las autoridades locales para “ofrecer sus servicios” en procura de la liberación e independencia de los territorios sudamericanos, lo que fue aceptado. Esto fue advertido por los españoles que seguían defendiendo los intereses de la “Madre Patria” en Montevideo, quienes escribieron al Consejo de Regencia “…el gravísimo perjuicio que resulta al estado de la concesión de semejantes permisos a unos individuos como estos reputados por infidentes, y adictos al sistema de la independencia” (https://www.elhistoriador.com.ar/san-martin-llega-a-buenos-aires-9-de-marzo-de-1812/ ).
Tan rápido se organizaron los “servicios” de San Martín y sus compañeros de viaje que uno de ellos, Eduard Ladislaus Kaunitz von Holmberg, prusiano especialista en artillería que estuvo con Napoleón y luego con los españoles, partió de inmediato para integrarse al Ejército del Norte y participó en la Batalla de Tucumán. Mientras tanto San Martín y sus amigos masones siguieron con sus estrategias políticas y crearon una filial de la famosa Logia Lautaro (“En 1807, el venezolano Francisco de Miranda fundó en Cádiz y Madrid filiales de los Caballeros Racionales. La primera filial de la logia se estableció en Cádiz (España) en el año 1811, con el nombre clave de Logia Lautaro, haciendo referencia al toqui o caudillo mapuche Lautaro, quien lideró la resistencia contra los conquistadores españoles en la Capitanía General de Chile en el siglo XVI, y ayudó así a mantener a la Araucanía independiente de la corona española hasta la ocupación del territorio tres siglos más tarde. Estaba inspirada en su organización en las logias de la masonería y en su inicio fue dirigida por José de Gurruchaga”. https://es.wikipedia.org/wiki/Logia_Lautaro).
Lo notable de la historia es que los mapuches chilenos, que actualmente tienen oficina central en Londres, habrían colaborado con San Martín en el cruce de los Andes y en Chile.
Por las características del desembarco de la nave inglesa con San Martín y el resto de los masones para supuestamente cumplir una “misión oficial”, podría considerarse como la “Cuarta Invasión Inglesa”.


El primer “Golpe de Estado”, a cargo de San Martín
Fragmentos del libro “Maitland & San Martín” de Rodolfo Terragno:
“En 1812, San Martín inició, recién llegado de Londres, la fase preparatoria de su histórica campaña. Coincidencia o no, esa campaña seguiría los pasos sugeridos doce años antes por Maitland.
1. Ganó control de Buenos Aires. San Martín no tuvo que atacar la ciudad. Cuando él llegó de Londres, el 19 de enero de 1812, Buenos Aires ya tenía gobierno propio: aunque la independencia aún no había sido proclamada, la antigua colonia estaba, de hecho, liberada de España.
Es cierto que, hijo de una familia española, San Martín se había criado en España y había servido al Rey como oficial durante 22 años. No obstante, acreditaba ser nativo del Río de la Plata, partidario de la independencia y poseedor de una considerable experiencia militar. Estaba calificado para establecer un regimiento y el gobierno aceptó que formara un cuerpo de granaderos a caballo.
Los granaderos se convirtieron muy pronto en un instrumento para ganar el control político de Buenos Aires.
Al mando de su jefe, “se presentaron en la plaza de la Victoria para demostrar a los cabildantes porteños que esta vez la razón tenía como aliada la fuerza”.
El encargado de transmitir el ultimátum, en presencia de San Martín y Carlos María de Alvear, fue Bernardo de Monteagudo: el Cabildo debía deponer al Triunvirato, nombrar provisionalmente un nuevo gobierno y llamar a una asamblea constituyente.
Los militares dejaron a los cabildantes deliberando pero, como las discusiones se prolongaban, San Martín entró a la sala y les dijo: “No es posible ya perder [más tiempo]: el fermento [popular] adquiere mayores proporciones y es preciso cortarlo de una sola vez”.
Ocurrió el 8 de octubre de 1812. San Martín se convirtió, ese día, en jefe del primer golpe de nuestra historia.
El movimiento militar impuso un nuevo triunvirato, al que dio el nombre de Gobierno Superior, compuesto por Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte.
Se trataba de un gobierno afín a la Logia Lautaro, partido pseudomasónico que el propio San Martín y Alvear establecieron en Buenos Aires como filial de la Gran Reunión Americana, de Londres. El Gobierno Superior convocó a la asamblea constituyente —la Asamblea del año 13— que sería presidida por Alvear”.

De esta forma y luego del “Primer Golpe de Estado”, el mismo San Martín con la fuerza militar de sus Granaderos a Caballo y compañeros masones de la Logia Lautaro, comenzó a manipular políticamente a los gobiernos y gobernantes de Buenos Aires, gestando el plan desarrollado por el inglés Thomas Maitland.

Tres planes geopolíticos distintos y otro auténticamente patriótico
1812: El 27 de febrero en Rosario y como jefe del Regimiento de Patricios que debía vigilar el avance de realistas desde Montevideo, Manuel Belgrano hizo flamear una bandera con los colores de la escarapela también creada por él: azul-celeste y blanco. “El mismo día que hizo flamear esa bandera, en febrero de 1812, Belgrano era nombrado por el Primer Triunvirato jefe del Ejército del Norte. Debía partir hacia el Alto Perú, para brindar nuevamente auxilio a las provincias "de arriba", reemplazando a Juan Martín de Pueyrredón y engrosando el ejército con las tropas de su regimiento”. (https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Belgrano)
1812: La historia que sigue es conocida. Belgrano se hace cargo del ejército auxiliar del Perú, le ordenan retirarse a Córdoba porque las poderosas fuerzas realistas estaban ya encima de un ejército patriota abatido. Comienza el Éxodo Jujeño sin participación de Salta que estaba dominada por los realistas. Llegan a territorio tucumano. Y comienza la otra historia de un extraordinario patriota y verdadero Prócer de la actual Patria Argentina que fue totalmente olvidado y desmerecido en libros y registros históricos: Don Bernabé Aráoz.
1812: En agosto Belgrano recibe la orden terminante de evacuar todas las ciudades a su paso y retroceder hasta Córdoba sin dar batalla. Según los estrategas de la época esto convenía a los realistas porque se aseguraban, aún sin pasar por Córdoba, llegar rápidamente al Río de la Plata y retomar el control del puerto. Ya en territorio tucumano Belgrano envía a Juan Ramón Balcarce para alertar a los habitantes de San Miguel de Tucumán sobre el avance realista y recoger las armas disponibles.
Una comisión de vecinos encabezada por Bernabé Aráoz le anticipa firmemente que no abandonarán la ciudad, y ofrecen como gesto simbólico el doble de recursos para enfrentar al enemigo. Era justo lo que esperaba Belgrano, indefenso ante el poderío realista, para desobedecer al poder central y quedarse a presentar batalla “a ganar o morir”. Con “Los Decididos de Tucumán” se logró el triunfo el 24 de setiembre. Fue la más importante y auténtica “Guerra Gaucha” de nuestro territorio.
1813: En febrero de 1813 en Salta, Belgrano con Bernabé Aráoz y sus “gauchos” dan la estocada final a las fuerzas realistas. Por sus méritos, meses después designan Gobernador Intendente de Salta a Bernabé Aráoz. Mientras tanto, Belgrano reorganizó sus fuerzas y comenzó a desarrollar su plan geopolítico de seguir avanzando al norte mientras conseguía la adhesión y unión de pobladores y oficiales vencidos a quienes él perdonó la vida en batallas anteriores. Pero cayó derrotado en sucesivos combates.
1813: “Casi simultáneamente a la Batalla de Salta, se produjo el mítico Combate de San Lorenzo. Entre las curiosidades que lo rodean se destaca que fue el único enfrentamiento de San Martín dentro del territorio nacional. Pero hay elementos llamativos. En la canción patria Mi bandera se señala: "Aquí está la bandera que un día/ en la batalla tremoló triunfal/ y llena de orgullo y bizarría/ a San Lorenzo se dirigió inmortal." Pero no fue así. Aunque Belgrano ya había creado la bandera para el momento de aquel combate, la enseña patria no estuvo presente en el campo de batalla debido a que había sido prohibida por Bernardino Rivadavia. Fuente:
“El Combate de San Lorenzo fue un enfrentamiento armado que ocurrió el 3 de febrero de 1813, junto al Convento de San Carlos Borromeo situado en la localidad de San Lorenzo de la actual provincia de Santa Fe, Argentina, en el que las fuerzas independentistas rioplatenses (argentinas) sorprendieron y vencieron a las españolas de la milicia urbana de Montevideo (realistas) quienes vía fluvial aprovisionaban la ciudad en el sitio de Montevideo (1812-1814). Fue el único combate en territorio argentino que libraron tanto el Regimiento de Granaderos a Caballo como su creador, el entonces coronel José de San Martín”. (https://es.wikipedia.org/wiki/Combate_de_San_Lorenzo).
Son significativas estas menciones porque aclaran que fue el bautismo de fuego y único combate de San Martín y sus Granaderos a Caballo en el actual territorio argentino; que hubo “supervisores” de las actividades de San Martín en nuestro territorio y en esa batalla como el inglés William Parish Robertson (https://www.elhistoriador.com.ar/febo-asoma-mitos-y-verdades-sobre-el-combate-de-san-lorenzo-por-felipe-pigna/); y que se exaltó bastante el acontecimiento con canciones patrias y referencias heroicas: “Una bala hirió al caballo de San Martín, que rodó y apretó una de las piernas del coronel, inmovilizándolo. Un enemigo iba a clavarle la bayoneta, cuando apareció el soldado puntano Juan Bautista Baigorria quien en ese preciso instante se interpuso, mató al soldado realista y comenzó una defensa heroica de San Martín. Mientras, el soldado correntino Juan Bautista Cabral ayudó a San Martín a liberarse de la opresión del lomo del caballo sobre su pierna, salvándole la vida” (https://es.wikipedia.org/wiki/Combate_de_San_Lorenzo).
1814: En enero, el gobierno central reemplazó a Belgrano por el entonces coronel José de San Martín, quien estuvo en territorio tucumano sólo cuatro meses, supuestamente enfermo, y luego marchó a Mendoza para continuar con su otro plan geopolítico de cruzar a Chile y llegar a Perú. En ese corto tiempo formó la famosa Ciudadela, un arsenal que debía servir para la continuidad de la lucha por el norte con los realistas, pero que años después fue motivo de permanentes conflictos y guerras entre los caudillos Juan Felipe Ibarra de Santiago del Estero, Martín Miguel de Güemes de Salta, Bernabé Aráoz y el mismo Belgrano que volvió para reasumir el Ejército del Norte, entre otros que formaron diferentes bandos.

Gran éxito del plan Maitland
Luego de su primera y única batalla en el actual territorio argentino y de reemplazar a Belgrano en el Ejército del Norte, San Martín estuvo supuestamente “enfermo” en Tucumán durante sólo cuatro meses, lo que según historiadores le permitió “pensar e idear” el cruce de los Andes y la liberación de Chile y Perú. De allí se fue directamente a Mendoza…
Un resumen del resto de la historia oficial es la siguiente: “Nombrado gobernador de Cuyo, con sede en la ciudad de Mendoza, puso en marcha su proyecto: tras organizar al Ejército de los Andes, cruzó la cordillera del mismo nombre y lideró la liberación de Chile, en las batallas de Chacabuco y Maipú. Luego, utilizando una flota organizada y financiada por Chile, y luego de recibir instrucciones del Senado de Chile, atacó al centro del poder español en Sudamérica, la ciudad de Lima, y declaró la independencia del Perú en 1821. Finalizó su carrera de las armas luego de producida la entrevista de Guayaquil con Simón Bolívar, en 1822, donde le cedió su ejército y la meta de finalizar la liberación del Perú. Partió hacia Europa, donde murió el 17 de agosto de 1850”.
Cuando se realice una verdadera y profunda revisión histórica se notará lo que ya dice la historia pero que aparentemente no tenía mayor importancia hasta la aparición del Plan Maitland: que San Martín actuó permanentemente con otros miembros reconocidos de la masonería americana chilena, con varios personajes ingleses, escoceses e irlandeses, y con la utilización de numerosos barcos ingleses piratas que pasaban a la armada nacional chilena o viceversa.
Los principales protagonistas en Chile fueron Bernardo O'Higgins, quien como director supremo de Chile nombró a San Martín como jefe del ejército, y al marino escocés Thomas Cochrane como comandante de la flota naval. Faltaría confirmar el relato de que algunas naves piratas inglesas, o este último, se llevaron en su flota naval todos los tesoros acumulados en Perú, y que San Martín supuestamente quiso resguardar.
En cuanto a su exilio, hay una referencia muy importante sobre su relación con la masonería inglesa: “Muy poco se ha escrito sobre la visita del General San Martín a Gran Bretaña, luego de su auto exilio en Europa, producido en 1824. Menos aún de la “escapada” que el Padre de la Patria realizó a la pequeña ciudad de Banff a 70 kilómetros al Norte de Aberdeen, en Escocia. Y, nada más ni nada menos, que para estar unos días con su amigo Lord James Duff, conde de Fife, donde recibió el honorífico título de Ciudadano Ilustre”.
“Luego de regresar de Lima en febrero de 1823, San Martín se instaló en su chacra de los Barriales, con el objeto de dedicarse de lleno a las tareas del campo, alejándose de su actividad militar y política. Pero, en vez de vivir en paz, fue injustamente molestado tanto por el gobierno como sus detractores, al punto tal de tomar la decisión de auto-exiliarse a Europa. En mayo, viajó a Buenos Aires para encontrarse con su esposa que estaba agonizando, pero fue obligado a regresar a Mendoza. Recién en diciembre llegó a la ciudad porteña con la noticia que su cónyuge Remedios de Escalada había fallecido. En febrero de 1824, partió con su hija Mercedes desde el puerto de Buenos Aires hacia Francia, en la fragata Le Bayonnais. La llegada de San Martín al país galo no cayó muy bien entre las autoridades y fue negado su desembarco en tierras francesas. Indignado partió hacia Gran Bretaña y llego al puerto de Southampton y luego llegaron a Londres donde fueron muy bien recibidos por varios amigos, entre ellos el parlamentario James Duff, conde de Fife”.
“Diez días después de su llegada a la residencia de Duff, el General fue invitado a trasladarse unos días a Town House, sede de la alcaldía de Banff, donde autoridades y ciudadanos ilustres participaron de un hecho inusual. Frente a esos miembros notables, se le otorgó al "Ilustrísimo y Nobilísimo varón D. José de San Martín un diploma por el que se lo designó ciudadano libre de la Ciudad y cofrade de la Hermandad. Aquel pergamino -que se encuentra hoy en el Archivo Mitre- dice así: "En Banff, a los 19 días del mes de agosto de 1824, en presencia de los honorables varones George Garden Robinson, Armígero Preboste, Lewis Cruikshank, Wlliams Robertson, Tomás y Jack Wright, Armígero Bailes, John Pratt, Armígero Decano del Guiad y James Simpson, Armígero Tesorero del Real Burgo de Banff. Este día Su Ilustrísimo y Noblísimo Señor Don José de San Martín, fue recibido y admitido como Ciudadano del Municipio y Cofrade de las Hermandades de este Burgo. Y este diploma acredita la posesión de todos los privilegios que corresponden a un Ciudadano y miembro de las Cofradías de Hermandades, a mérito de la Reverencia y la Estima de dichos magistrados. Expedido por mi, Notario Público Autorizado. firmado Geo R. Forbes". Luego de la gran ceremonia que le rindió la nobleza de aquella pequeña ciudad, el General y su amigo visitaron a dos Logias masónicas: una llamada St. Andrew N° 52 y Saint John, Operative N° 92. Ya de regreso a Londres, el 25 de agosto de 1824 el periódico Aberdeen Journal publicó: "El lunes y martes último no menos de 250 carrozas, han sido vistas pasar por la calle George Street …un hombre de tez morena y atuendo de forastero formaba parte de ese contingente de turistas…". Fuente:
Sin más palabras…

El tercer plan geopolítico
San Martín tenía su plan geopolítico que ahora sabemos respondía exactamente al elaborado por el escocés Maitland y apoyado interesadamente por los masones y la corona británica. Belgrano tenía otro que respondía a sus instintos de avanzar por el norte ganándose la confianza y adhesión de los pobladores, soldados y oficiales realistas pero de orígenes americanos, que podían volcarse progresivamente al proyecto de monarquía Inca y lograr así la unidad de todos los territorios.
El tercer plan geopolítico lo desarrolló el venezolano Simón Bolívar, quien sucedió a Francisco de Miranda, fundador de la masonería americana. Ambos respondían a la corona inglesa. Además de su propio ejército, Bolívar formó las “Legiones Británicas”, que eran unidades militares integradas por cientos de soldados y oficiales voluntarios de Inglaterra, Escocia e Irlanda, en su mayoría veteranos de la guerra contra Bonaparte, con los que pudo completar la liberación de Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia y también Perú. Una anécdota curiosa es que cuando Hugo Chávez hizo exhumar el cuerpo de Bolívar, estaba envuelto en una bandera con la etiqueta de Inglaterra, la que dispuso cambiar por otra venezolana.
Otra referencia es sobre su intención de entregar Panamá y Nicaragua a Inglaterra a cambio de recursos: “En el prólogo del libro “El Congreso Anfictiónico, Visión Bolivariana de la América anteriormente Española. Panamá 22 de junio-15 de julio de 1826”, de Aldo Díaz Lacayo, el excanciller Alejandro Montiel Argüello hace un señalamiento del texto encontrado por el autor, que con esa obra obtuvo el “Premio Nacional de Historia Tomás Ayón 2001”. Si la Carta de Jamaica dice: “Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”, también la misiva, subraya el prologuista “insinúa la posibilidad de entregar las provincias de Panamá y Nicaragua a Inglaterra. A cambio Inglaterra daría armamentos militares, dinero y voluntarios que quisieran seguir las banderas americanas”. (http://archivo.elnuevodiario.com.ni/especiales/199906-cuando-bolivar-ofrecio-nicaragua-inglaterra/).
Sin más palabras…

Padre de la Libertad, de la Independencia, del Sistema Republicano, de la Patria Argentina
1814 - 1817: En octubre de 1814 Bernabé Aráoz fue designado como el 1° Gobernador Intendente de Tucumán (ya separado de Salta), con jurisdicción en Catamarca y Santiago del Estero, mandato que duró hasta 1817. Fue, por lo tanto, quien inauguró y cerró el Congreso de la Independencia convocado en Tucumán en 1816 por el poder central como reconocimiento a los héroes de la Batalla de 1812. Incluso el escritorio donde se firmó el Acta de la Independencia era de Bernabé Aráoz, entre otros muebles. Belgrano había regresado a Tucumán y participó activamente en el Congreso, manteniendo su plan geopolítico distinto al de San Martín, de avanzar por el norte hacia el Alto Perú, con la idea de formar una monarquía Inca.
Un detalle muy importante para señalar. Con la Revolución de Mayo los porteños eligen gobierno propio destituyendo al representante de la monarquía española en el Virreynato del Río de la Plata. En el Acta del Congreso de Tucumán se declaran independientes de los reyes de España y su metrópoli, agregándose “Y DE TODA DOMINACIÓN EXTRANJERA”.

República del Tucumán
1818: “Desde mediados de 1818 sólo quedaba en Tucumán parte del Ejército del Norte, el resto había marchado hacia el centro del país por orden del Director Supremo. En noviembre de 1819, algunos oficiales del desmantelado Ejército del Norte arrestaron al gobernador Mota Botello y al general Belgrano. Tres días después, un Cabildo Abierto nombraba gobernador a Bernabé Aráoz. Esa revuelta fue calificada por el general Paz como "...la primera chispa del incendio que cundió luego por toda la República", pero en la práctica, todo el litoral desconocía la autoridad del Directorio y del Congreso desde hacía años, la Banda Oriental estaba casi completamente ocupada por los portugueses, y Salta seguía sola su guerra en el norte. La chispa contribuyó al incendio, pero fue de las últimas: sólo faltaban el motín de Arequito, la batalla de Cepeda y la revolución cuyana de Mariano Mendizábal; y todas ellas se cumplirían en menos de tres meses”.
“Aráoz era un jefe astuto, poco dado a enfrentar los conflictos que pudiera evitar, pero decidido cuando no se le daba opción. Como otros caudillos de su época, tenía más apoyo en el campo que en la ciudad. Su segundo gobierno fue muy bueno, considerando los problemas que tenía que enfrentar”.
“Un congreso elegido especialmente promulgó una Constitución para la República de Tucumán, una respuesta regional al problema del país anarquizado. Esta República no era independiente de las demás provincias, sino que formaba con las demás una sola entidad. El nombre de república no significaba (en ese entonces) más que "estado", en su sentido local o nacional, indistintamente. Sólo significaba que Tucumán dejaba de ser una dependencia de un gobierno central, para formar más un Estado Federal con las demás provincias. De hecho, sería la forma en que realmente se constituyó la Nación a partir de 1852”.
“Pero Santiago del Estero se negó a apoyar a Aráoz; y en marzo de 1820, bajo la dirección del coronel Juan Felipe Ibarra, estalló una revolución que nombró a este gobernador. Aráoz intentó aplastar esa revuelta, pero no sólo fracasó, sino que se ganó la enemistad del gobernador de Salta, Güemes. Éste culpó a Aráoz por lo que calificó como la escasa ayuda prestada por Tucumán a la Guerra de la Independencia”. Fuente:
Resumiendo datos hasta que se haga una verdadera revisión histórica, hasta ahora observamos que tanto San Martín como Belgrano tenían sus propios planes geopolíticos en procura de la liberación e integración o dispersión de los territorios latinoamericanos.
Por su parte, Don Bernabé Aráoz intentó desarrollar su plan geopolítico auténticamente patriótico con la fallida República del Tucumán, buscando defender la libertad, la independencia y también la autonomía de cada provincia o región, pero con sentido de unidad y lejos de la anarquía reinante en la época.
Aráoz podría considerarse el Padre del Sistema Republicano que se estableció luego en nuestro país; Padre de la Libertad por su protagonismo y el de sus peones o gauchos en las batallas de Tucumán y Salta; Padre de la Independencia no sólo de España sino también de “toda dominación extranjera”, por ser gestor y anfitrión del Congreso de Tucumán cuando él era el 1° Gobernador Intendente del Tucumán. En fin, un auténtico Padre de la Patria al igual que Don Manuel Belgrano.
Quizás el gran problema de Don Bernabé, un hombre centrado, querido y admirado por sus empleados e íntimos, es que habría sido más empático que simpático y generaba el rechazo hasta de su propia familia de sangre y política, considerada oligarca e integrada por varios curas y personajes que no aceptaban sus propuestas progresistas y superadoras.
Tuvo desencuentros hasta con el mismo Belgrano porque no aceptaba someterse a sus órdenes, ya que consideraba más importantes los intereses de Tucumán y su gente que los de campañas militares en otros lugares, planes geopolíticos y enfrentamientos partidistas, como los que ocurrían en Buenos Aires.
Hasta el mismo sobrino Juan Bautista Alberdi (su madre era hermana de Don Bernabé) habría destacado: “Quiero detenerme en el relato de mi vida, para hacerlo sobre la de Bernabé Aráoz, porque creo que no se ha hecho justicia con su memoria y ha sido desacreditado gratuitamente. Mi tío fue un militar valiente, gran colaborador y jefe determinante en el triunfo de Belgrano en 1812, aportando dinero a la causa y sus empleados del campo se prestaron, por devoción a su patrón, a luchar en la batalla”. Fuente: libro “Charlando con Juan Bautista Alberdi” del escritor, periodista y economista Rodolfo Sala, en base a cartas y notas biográficas del joven abogado Diego Lagos, hijo del fundador del diario La Capital de Rosario, Ovidio Lagos.
Sin más palabras…

Luis Antonio Mena
DNI 11463182


Nota:
Pido ayuda financiera a los ciudadanos del mundo y a gobernantes, empresarios e instituciones interesados en la VERDAD. El objetivo es la investigación, redacción, edición e impresión de un libro que resuma la HISTORIA REAL. También la necesidad de que dejemos de “PERTENECER” y comencemos a “SER” espiritual y físicamente.

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